"..Habiendo tantas cosas por hacer
menos traumáticas,
como hallarle figuras a las nubes,
como ir al cine o no hacer nada.. "
menos traumáticas,
como hallarle figuras a las nubes,
como ir al cine o no hacer nada.. "
La bella viviente
Soñaba con ser la Bella Durmiente, dormir para siempre, cerrar
los ojos y no afrontar la realidad, los sueños incompletos, la media naranja
que se perdió por ahí un día de lluvia. Caminé hasta la ventana y noté que
era un día de lluvia. Estaba horrible, el viento hacía temblar las hojas de los
árboles y el frío era insoportable. Un día para olvidar, escuché por ahí.
No puede ser, pensé. Es imposible. Ayer me dormí abrazando la
almohada, soñando con mi futuro, con mi presente, pensaba en mi estrella, esa
que me prometiste aquella noche, cuando echados bajo la luz de la luna no
lográbamos conciliar el sueño.
A mi alrededor, el matiz de lo incierto se apoderaba de las
circunstancias, de los proyectos, de la vida. Cansada de jugar, me di por
vencida, decidí que ahora iba a ser una Bella Durmiente. Bastante irónico si
tenemos en cuenta la infinita cantidad de sueños que la noche anterior azotaban
en mi almohada.
Lo único que necesitaba era cerrar los ojos y olvidarme de esa
vida, dónde todo me era extraño. Yo no había decidido vivir así, yo tenía otros
planes. Pocas cosas en la vida ocurren tal y como las soñaste. Casi
nunca nos detenemos a observar que a pesar de la lluvia, el Sol
vuelve a brillar, la vida y Dios nos dan una segunda oportunidad.
Cayó la tarde, me estaba transformando en una coleccionista de
lágrimas. Del tipo y forma que puedas imaginar, era una coleccionista de
errores sin reparar.
Entonces, el aire comenzó a escasear, no podía respirar.
Estaba gritando por ayuda, en silencio. Necesitaba que alguien se de cuenta que
conmigo nada convencional iba a funcionar, porque yo ya no pertenecía a ese
mundo. Yo era parte de una extraña raza, una que pocos conocían. Una raza que
no vivía, una raza que moría en silencio.
Obviamente, nadie escuchaba esos gritos desesperados. Nadie los
escuchaba porque en realidad no existían. Después de todo no les va a importar.
Proseguí a cumplir mi última voluntad: dormir para siempre, como
la Bella Durmiente.
Justo cuando estaba apunto de cumplir mi fracasado sueño, la
misma luz que antes había brillado sobre mi almohada, comenzó a
perseguirme, a guiarme. Es extraño, pero sentí que ella me entendía. ¿Una luz?
Increíble.
Entonces, entendí que cada lágrima que derramé en silencio, fue
en realidad en presencia de la luz, de su luz.
Él me abrazó, y cantó bajo la luz de la luna. Sentí sus manos,
me dijo que íbamos a estar juntos para siempre. La luz estaba con nosotros, la
felicidad la construiríamos a pesar de la lluvia.
Una fantasía platónica, casi imposible de cumplir. Acepté el
desafío, abrí los ojos y mi perspectiva de la vida cambió. Ahora, lucho por lo
que más vale, lo invisible a los ojos. Ahora quiero ser una Bella Viviente, su
princesa.
Luz.
